Excursión a Fonelas: Una ventana al origen del cuaternario

El pasado domingo, 22 de abril realizamos la excursión al centro paleontológico de Fonelas. Quedamos citados en el restaurante La Cueva y nos agrupamos en coches para proseguir nuestro camino hasta el Balneario de Alicun de las Torres. Allí paseamos por los alrededores, surcados de manantiales de agua caliente y contemplamos la impresionante acequia del Toril, que transcurre por la divisoria de un promontorio elevado sobre el terreno.

A continuación nos encaminamos a la Estación Paleontológica del Valle del río Fardes, que es una infraestructura de campo perteneciente al Instituto Geológico y Minero de España, donde se integran actividades de investigación, divulgación y docencia en torno al yacimiento de grandes mamíferos de inicios del pleistoceno de Fonelas.

Allí nos esperaba Antonio, que nos explicó con profundidad, pero además de forma muy amena, la forma de vida de los animales cuyos restos se han encontrado allí.

Posteriormente tomamos unas cervecitas en uno de los bares del pueblo de Fonelas, que rematamos con raciones y nuestros propios bocadillos, acompañados de tertulia y conversación sobre lo interesante de la visita.

Después dimos un paseo hasta el mirador de la Virgen de Fátima en Gorafe, lo que nos hizo bajar la comida y contemplar unas vistas espectaculares de la zona.

Ya de regreso, hicimos la Ruta de los Dólmenes, viendo los más espectaculares en este camino de vuelta.

Gracias a Orlando por la organización de esta ruta senderista y cultural, en la que, además de pasarlo muy bien, aprendimos cosas muy curiosas a través de las aportaciones personales de todos los componentes del grupo.

LA SONRISA DE MANFRED

manfredAyer falleció nuestro querido amigo Manfred.  Lo conocimos en los comienzos de AGAE, a través de Teresa , una de las fundadoras del grupo Poseidón y amiga desde entonces.

Manfred compartía con nosotros su gusto por  la naturaleza y por la montaña y pronto  se incorporó junto con Teresa a nuestro proyecto, en el incipiente grupo andarín que decidió denominarse guilda Estrella Polar. Nuestro debut comenzó con la idea de recorrer tramos del sendero de alta montaña Sulayr, para lo cual hicimos una quedada en Capileira a la que se sumaron además de los habituales (Manolo, Mati, MªPura, Manuel Perea, Lillo, Manfred, Teresa y yo) otros miembros emergentes de Agae como Miguel Nogueras y Luis, del grupo Genil.

A esa primera excursión se fueron sumando otras muchas (Ermita Vieja, Cueva Secreta, Alayos) en las que tuvimos la oportunidad de descubrir a muchos  Manfred: el  montañero  incansable, el ameno conversador,  el  escuchador incombustible,  el reposado compañero de viaje, el  pensador  inquieto…

En plena consolidación de la guilda Estrella Polar Manfred y Teresa recibieron la noticia inesperada de una gran oferta laboral y personal:  la dirección del centro ecuménico Los Rubios en Málaga y se lanzaron al Proyecto con la determinación que te otorga la madurez y largura de miras del que tiene unos valores y creencias bien sustentados.

Sus amigos creímos haberlos  perdido temporalmente por la distancia pero, su nuevo trabajo nos dio en dos ocasiones más la oportunidad de reencontrarnos, esta vez abriéndonos su hogar, como inmejorables anfitriones:  primero en  uno de los campamentos  de primavera  de Agae y recientemente, en el mes de marzo,  en  el VII Encuentro andaluz de Scouts Adultos.

En ambas ocasiones Manfred y Teresa  han sido los anfitriones perfectos para nuestras actividades, en el difícil punto intermedio entre la cariñosa y personalizada  atención y el respeto a nuestra intimidad como Asociación.

En la primera ocasión me impresionó de Manfred la serenidad con la que recibió la noticia de la muerte de su padre, que aconteció durante nuestra estancia en su hotel. Su profundo sentimiento religioso le permitió afrontarla con profundo dolor, pero también con calma y sabiduría, como la culminación de las etapas naturales de la existencia humana.

En este último Encuentro, algunos miembros de AISG participaron en el culto de la mañana del domingo y Manfred los integró plenamente en su desarrollo. Como agradecimiento a su buen hacer les entregamos la pañoleta de AISG, que Manfred  recogió muy emocionado, aunque nunca fue scout.

Ahora, cerrando los ojos y pensando en Manfred, no puedo contener unas lágrimas  al pensar en todo lo que nos quedaba por descubrir de él. No me lo puedo imaginar sin su eterna sonrisa y su característico acento alemán.  Quizás su mejor lección fue su serenidad ante la muerte, el último viaje vital que se hace más llevadero cuando, como Manfred, te vas  con las maletas cargadas de cariño hacia los demás.