Palabras de Ángel Jimenez “Capi” en la entrega de la Piña de Plata

Querido amigo Paco Morales, Presidente de AGAE AISG Andalucía, queridas amigas y queridos amigos.

“Cada uno es como es y no hay nada que hacer” decía Víctor Manuel en su canción.

Y yo, soy cordobés de nacimiento y de sentimiento. Andaluz por los cuatro costados, como decía Federico García Lorca, en su poesía a Andalucía:

“Quien reniega de su tierra
debería ser castigado.
Mi orgullo es ser andaluz,
por todos los cuatro costados.
El amor de mis amores,
lo que más quiero en la vida
y ésta es mi tierra señores
y se llama ANDALUCÍA”.

Soy serio como Manolete, el torero de Córdoba y estoico como mi paisano Séneca.

Con una pizca de castellano, por mis abuelos maternos, que me inclina a ser parco en palabras, poco amigo del boato y amante de los refranes. Soy más de “a Dios rogando y con el mazo dando” o de “obras son amores que no buenas razones”.

Y como quiero ser breve, antes que la emoción me embargue y me impida seguir leyendo, porque “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, y más aún “lo malo, si poco, no tan malo”, voy a pasar directamente al capítulo de agradecimientos.

En primer lugar, agradecer a mi familia más cercana, a mis hijas, Pilar y Carmen, por haber bebido de los valores del escultismo y  a mi hijo Pete, continuador de la saga escultista, que hoy me acompaña con Ali, su pareja, por los buenos ratos que echamos juntos, acompañados de un buen vino, hablando de escultismo. Y muy especialmente a mi esposa Pilar, por haberme aguantado todos estos años, 40 años ya de matrimonio. Mi empecinamiento y su tolerancia, han hecho posible que lleve casi medio siglo en el escultismo activo y espero que aún me quede cuerda para rato.

En segundo lugar, tengo que agradecer al escultismo por haberse cruzado en mi camino a la edad de 14 años, porque me ha brindado poder disfrutar de una de las pocas cosas, más valiosas y más apreciables como es la amistad verdadera. Como dice el refrán, “quien tiene un amigo tiene un tesoro”. Yo tengo la suerte de tener un tesoro más grande que el de Alí Babá.

Empecé mi andadura escultista en el año 67 del siglo pasado en el grupo 78 Domingo Savio, primer grupo de Córdoba y donde hice mis primeros amigos, Rafa Cruz y Juan Cáceres, que han querido compartir conmigo este momento, desde entonces han caminado junto a mí, brindándome su amistad inquebrantable.

Ya en el grupo 324 Baden Powell se unieron Angustias Orozco, Mª Ángeles Gómez, José Luis Orozco y Mª José Martin, que hoy también me acompañan, que junto a Rafa y Juan forman mi verdadera familia, ya que no ha sido impuesta por la sangre y si, libremente escogida. A todos ellos les digo, que los quiero.

Más tarde se unieron Ángel Oñoro y Ana y, los que primero fueron mis scouts en la tropa y luego mis escultas, rovers o scouters en el grupo como Pepe Tudesqui, aquí presente junto a su esposa, mi amiga Rosa, Rafa Aguirre, Sole Povedano, Mª Jesús Rubio, Vicente Fernández, Jose y Miriam, hoy miembros de El Bordón y tantos otros amigos que he hecho a lo largo de mi vida escultista, que formarían una lista muy larga, aunque “para muestra vale un botón”, en este caso cuatro, quiero agradecer la presencia aquí de Álvaro Ortega, mi Presidente de ASDE Scouts de Andalucía, Antonio Lucas, mi maestro en la Escuela Insignia de Madera, Juanma López Ballesteros, buen amigo y compañero de claustro de la Escuela Insignia de Madera, y José Ángel Castro, Tete, Delegado territorial de Scouts de Andalucía en Córdoba.

El escultismo en una máquina inagotable de hacer amigos, pero el escultismo adulto aún más. Mujeres y hombres cargados con un bagaje de sabiduría y sencillez, que te abren su alma en el primer contacto que tienes con ellos. Por eso quiero agradecer a todos los amigos que he hecho en las diferentes asociaciones de AISG España y muy especialmente en las andaluzas de Málaga, Sevilla, Huelva, Campo de Gibraltar y, por último y no por eso menos importante, agradecer sinceramente a la Asociación Granadina Amigos del Escultismo, a todos y cada uno de sus asociados, por haber tenido a bien concederme esta distinción. A Antonio Alaminos, compañero de piña, que durante tres años colaboró conmigo en la edición de la revista trimestral, Trebolis, aportando su oficio para contarnos la historia de los personajes del escultismo.  Y muy especialmente a mi amigo y hermano Antonio Lillo, mi alma gemela como dice mi amiga Angustias, y a Toñi Fernández, que seguro han sido los instigadores de que hoy esté recogiendo esta distinción.  Ello me obliga a portarla con orgullo y con honor.

No quiero olvidarme del resto de mis amigos y compañeros de la ejecutiva federal de AISG España, Dimas Jara, Fermín Roldán, Raquel García y Ana Rodrigues, que bajo la dirección de Antonio Lillo, tanto están trabajando por llevar a buen puerto el proyecto de nuestra candidatura.

Por último, hoy me siento más hermanado que nunca con Granada, ciudad que siempre ha sido mi ojito derecho, por eso quiero deciros, que si tuviera que nacer de nuevo, aunque cordobés de la cabeza a los pies, elegiría Granada para hacerlo.

Muchas gracias.