REMEMBRANZAS DE LA ALFAGUARA

sanatorio


La fotografía nos muestra el Sanatorio de Tuberculosos de la Alfaguara (Alfacar) recién inauguración en el año 1923/fotografía facilitada por el periódico Ideal del artículo de Juan Bustos.

Artículo: María Belén Puertas Única

(http://blogdebelenpuertas.blogspot.com.es/)

Con la intención de prestar auxilio a los enfermos de tuberculosis nace la idea del sanatorio por parte de Doña Berta Wilhelmi Enrich, ciudadana alemana de Heilbronn nacida en 1858 en Schrieshein (ducado de Badem), que había perdido a su hermano Luis de doce años por dicha enfermedad y que se encontraba en 1870 junto a su familia en el pueblo de Pinos Genil donde su padre Fernando Wilhelmi y Fommé compró en 1866 junto a su socio don Luis Lemmé la fábrica de papel, más conocida como “El Blanqueo”.

Se forma el Patronato Popular de Antituberculoso de la Alfaguara, presidido por D. Alejandro Otero (catedrático de la Facultad de Medicina, ginecólogo y enfermo de esta patología) el doctor D. José Blasco Reta, secretario D. Luis García (abogado y marido de doña Berta) y como tesorera Doña Berta.

Los terrenos consistentes en tres hectáreas fueron donados por el ayuntamiento en la zona Haza del Pinar a 1400 metros de altura sobre el nivel del mar, el arquitecto que realizó el proyecto fue Fernando Wilhelmi Manzano y las instalaciones se inauguraron el 17 de mayo 1923 a las cuatro de la tarde, contando con innumerables personalidades de distintos ámbitos ;tales como el gobernador militar, el gobernador civil, el arzobispo, catedráticos, médicos, decanos y representantes del Ayuntamiento de Granada y de Alfacar, además de muchísimo público.

El sanatorio contaba con dos plantas y con veinticuatro camas, doce para hombres y doce para mujeres. La reina Victoria Eugenia presidenta de la Cruz Roja de Damas realizó un valiosísimo donativo pra la adquisición de mobiliario. La mayoría de las plazas eran gratis y otras a media pensión costaban 3 pesetas, donde se les ofrecía una alimentación adecuada con pan ,carne y leche. Las instalaciones eran de lo más innovadoras de aquella época contando con salas de consultas, salas de cura, de cirugía general, de otorrinolaringología, solarium, galería de reposo, calefacción a vapor, pararrayos, agua corriente traída desde Fuente Fría, cocinas y cuartos de baño, lavadora y más tarde luz eléctrica, era el primer edificio de su clase instalado en España y podría compararse con los mejores sanatorios suizos.

En Noviembre de 1923 se le concede a Doña Berta la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia en reconocimiento a su gran labor caritativa. Se inauguraría el 16 de mayo de 1926 un pabellón de verano en los terrenos anejos al Sanatorio con dieciséis camas para niños/as que llevaría el nombre de su hijo Luis Dávila Wilhelmi, fallecido en marzo de 1925 en un accidente de aviación ocurrido en el aeródromo de Armilla.

Doña Berta fue una mujer ejemplar, de talante liberal y muy adelantada a su época ya que fué empresaria, escritora, pedagoga y filantropa abordó con éxito un sin fin de campos en los que fue precursora y pionera. Puso en marcha la primera Colonia Escolar de Granada en la localidad de Almuñecar. En 1888 presentó en la Exposición de Agricultura celebrada en la Alhambra en el Palacio de Carlos V, una muestra de colmenas de tipo movilista modelo Dathe y Gravenhorst, con las que introdujo este tipo de colmenas en España. En 1912 construye a sus expensas una escuela mixta con capacidad para 13 escolares y una biblioteca que contaba con 600 volúmenes en Pinos Genil.

En 1931 Doña Berta sufre un derrame cerebral y muere el 19 de julio 1934,dejando dicho que a su muerte les dieran a los pobres todos los gastos que podría importar un entierro. Así lo cumplió su familia y se enterró en el Cementerio de Granada pero sin lápida ni mausoleo.

La prensa recogió este hecho así: “Una tristísima noticia tenemos que comunicar a nuestros lectores, Doña Berta Wilhelmi la dama ejemplar profundamente caritativa, que tantas pruebas de amor al desvalido ha dado durante toda una vida dedicada a hacer el bien; la que dedicó todas sus actividades, capital y esfuerzo a mirar por la salud del pobre y a luchar contra la terrible plaga que siega tantas vidas, después de larga y penosa dolencia soportando con el espíritu fuerte de quienes por la labor realizada no tiene menor miedo a la implacable y la miran serenamente cara a cara. Doña Berta Wilhelmi señora ilustre por su nacimiento y por sus hechos era conocidísima y apreciadísima por todos. Sus admirables cualidades su espíritu emprendedor que nunca desmayó en la lucha la hicieron consagrarse por completo a una noble obra que fundó vivía y vive por ella .Dios sabe a costa de cuantas vicisitudes y agobios. Nos referimos al sanatorio de Tuberculoso de la Alfaguara, institución admirable que doña Berta creó y mantuvo cuanto pudo”.

El Sanatorio estuvo funcionando hasta la Guerra Civil y la postguerra a cargo de su amiga Helene Bickman Alterhoff.– Esa es otra historia que contaré. En la actualidad existe una calle cerca de la Avda. América con el nombre de Doña Berta, un colegio y una asociación también llevan su nombre.

información recopilada de :

· Asociación Provincial de Apicultores de Granada. Francisco José Orante Bermejo.
· Fernando Girón Enriqueta Barranco de su libro sobre Alejandro Otero.
· Feminismo, educación y filantropía en la Granada de entre siglos. Pilar Ballarín Domingo.
· Apuntes sobre la historia de Pinos Genil. Ángel Baena Muñoz y Gabriel Gómez Mesa.
· Periódico El Ideal, 30 de Julio de 2007 y 3 de julio de 2004.

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